Los eternos seguidores

“Guianos hasta el castillo de Lord Ustin y después a la victoria”, le dijo Mefcrok a su fiel guía, Silgan. Y lo único que podía responder Silgan a Mefcrok era: “Yo te puedo guiar por las sendas más oscuras hasta el castillo, pero del tema de la victoria te encargas tú.”

Cuando escribí sobre el líder en mi anterior post, tiempo ha, me faltaba una segunda parte sin la cual, explicar lo que es un líder no tiene sentido. Un líder no sería nada sin alguien a quien liderar. Como ya dije en el anterior post, cuando un grupo de amigos se reúne para jugar a rol debería haber igualdad para todo. Esto sería lo normal excepto cuando algún personaje tiene que hacer algo concreto y su camino debe ser distinto al de los demás.

Normalmente los pj’s nuevos de algunas profesiones suelen ser seguidores de algo. Un guerrero novato no tiene porque seguir a nadie a menos que ya esté dentro de una banda de mercenarios o algún tipo de destacamento militar, pero un clérigo y un mago si. No se puede ser un clérigo sin un culto, que normalmente tendrá una jerarquia a la cual debe obedecer o ser expulsado, no tiene porque pasar en todos los tipos de culto. Los magos tienen que aprender sus hechizos y a niveles bajos siempre están por debajo de un maestro, que sólo le enseñará si le hace caso. Si el rango social del personaje es alto podría tener como mínimo algún sirviente pnj, da igual la profesión, aunque no tiene porque seguirle fuera del palacio familiar de turno. Pero aunque todos los pj’s de un grupo siguieran a algo, no tendría porque ser a lo mismo, ni tampoco a uno de los pj’s. Ser un seguidor dentro de una partida de rol significa que el papel que se interpreta tiene un matiz más.

Conforme se van subiendo niveles o adquiriendo prestigio dentro de su campo, aumenta las posibilidades de tener algún seguidor, aunque sea contratado. Normalmente estos seguidores serían pnj’s aunque siempre se puede tutelar a otro pj más novato dentro de la profesión o también podría ser en un intento de cambio. Como cambiar de profesión, alineamiento, culto o escuela de magia. ¿A qué clérigo de algún dios malvado no le gustaría atraer a su culto a algún paladín del bien? En este caso, el fracaso significa un enfrentamiento entre pj’s, que no entre jugadores. Todo esto se debería interpretar bien y el master diría si tendría algún efecto.

Moraleja: Si quieres seguir a alguien no le pierdas la pista.

De profesión, rolero

Termino esta breve serie de posts en los que quería describir las que creo que son las cuatro profesiones básicas de los juegos de rol. Dentro de este poker de profesiones podría haber englobado a los magos y a los clérigos dentro de una misma profesión y dejar en tres las profesiones básicas, se caracterizan por la capacidad de lanzar hechizos y de magia en general, pero siempre las he tenido por dos profesiones distintas aunque en la práctica se diferencien en su forma de interpretar y matices varios.

A partir de estas profesiones básicas se pueden sacar todas las demás. En D&D siempre había existido la posibilidad de los “híbridos” cuando la raza era no humana. Y en otros sistemas de juego (como el de Stormbringer, Runequest, etc) cabía la posibilidad de personalizar la profesión inicial dependiendo de lo que hiciera el pj a lo largo de sus aventuras, se podría crear un guerrero, pero si el camino de este pj y sus características se lo permitían podría ser capaz de ir aprendiendo a desactivar trampas, invocar demonios, tocar cualquier instrumento musical, etc. Casi todos los jugadores tienen una estrategia a seguir cuando se crea un personaje nuevo, aunque después se tenga que improvisar otra estrategia distinta sobre la marcha según las cartas que le vayan saliendo al pj, como hacerse una estrategia de poker y esperar que las cartas que salgan sean las buenas, pero no siempre es así.

Da igual el sistema, juego o mundo en el que se juegue, siempre habrá un tipo de personaje fuerte o más “combativo”, otro tipo hábil, rápido y más débil, y el tipo de personaje más inteligente, sabio y “místico” o “culto”. Esto no se aplica únicamente a los juegos de rol basados en la fantasía medieval. Se puede ver en casi cualquier tipo de juego con alguna excepción. Recuerdo el Ars Mágica, al que no jugué casi nada pero en el que lo suyo era hacerse un mago. Al decir juegos no medievales me refiero por ejemplo a La llamada de Cthulhu, Kult, Cyberpunk, Star Wars y alguno otro. En algunos la ausencia de magia se sustituía por tecnología o alguna mezcla curiosa.

De estas profesiones básicas vienen todas las demás, con matices y cosas específicas. Ejemplos son:

  • paladín
  • explorador
  • cazador
  • montaraz
  • bardo
  • druida
  • monje
  • monje guerrero
  • etc

Pero me quedo muy corto, hay muchas posibilidades dependiendo del rango social del pj, mundo, juego, época y cualquier otra cosa. Y dentro de cada profesión básica hay infinidad de subprofesiones, estilos, especializaciones y nombre que se le den o traduzcan. Un montaraz no siempre se llama así, tiene equivalencias al explorador, trampero, etc. Escuelas y ordenes para magos, clérigos, druidas, bardos, etc, hay unas cuantas. Y por supuesto mi favorito, el guerrero. Se pueden ver guerreros haciendo de soldado, gladiador, berzeker, guardia, mercenario, caballero, etc y también de posadero (tipo de guerrero muy experimentado, muy cansado de batallar y posiblemente algo bajo de forma).

Clérigos de culto (y II)

¿Qué clérigo es mejor? ¿El que más seguidores tiene o el que más misiones cumple para su dios? Eso depende del dios o tipo de culto. Los hay que prefieren hacer muchos sacrificios al dios y otros cultos que prefieren mantenerse en la observación y se conforma con dejar constancia escrita de lo observado. Para un pj clérigo la cuestión es ser coherente con su religión.

Pero los clérigos tienen características expresadas en número, como todos los demás personajes. En D&D por ejemplo, la característica principal es la sabiduría por lo hechizos y alguna cosa más. Pero sería sabio tener bastante carisma, al fin y al cabo es lo que ayuda a tener seguidores. Al fin y al cabo es de lo que van los cultos, conseguir seguidores para un dios y que este pueda disponer de sus vidas como quiera. Esto es cuestión de las reglas del juego.

A diferencia de los magos, los clérigos suelen ser personajes más fuertes físicamente. Algunos pertenecen a dioses de la guerra y que mejor plegaría hacía un dios de la guerra que participar en alguna. Mientras un mago se puede pasar las horas muertas leyendo su grimorio o experimentando en el laboratorio, un clérigo según su culto puede curar a los pobres, dar de comer a los necesitados, rezar por las almas, bendecir a los comerciantes, cuidar que no se apague nunca la llama sagrada,  mantenerse contemplativo, bendecir a las tropas, ir a la guerra, propagar enfermedades, hacer desaparecer mendigos y también que no se me olvide, los clérigos de más bajo nivel cumplen con su dios barriendo el templo. Es fácil ver que los magos no llevan más armamento que su bastón y su daga (ya se lo que dirá alguno, yo también he llevado magos en MERP muy peligrosos y no por sus bolas de fuego precisamente). Según el culto y juego, los clérigos pueden llevar armas de filo, aunque creo que casi todos los que recuerdo llevaban bastones, martillos y mazas. Seguro que tiene que ver con el don que suelen tener los clérigos para expulsar muertos vivientes, aunque a veces su dios descansa y tienen que salir de la situación a golpes. En casi todos lo juegos se coincide en el hecho de que a los esqueletos se les mata difícilmente con flechas y armas cortantes, el hecho de que son todo hueso y aire hace que la mejor forma de acabar con uno sea dándole un golpe contundente, quizás más de uno. A los demás tipos de muertos vivientes se les puede matar con cualquier cosa y ya que se lleva un martillo en las manos…

Como normalmente suelen ser personajes con un físico entre medio y fuerte se les puedes ver ejercer de guerrero, dependiendo del roleo del personaje. La mejor manera de defender las convicciones de ciertos dioses o de los débiles es a golpes. Hay más excusas para hacer un clérigo fuerte físicamente, como el hecho de que su disciplina les obliga a hacer cosas que cansaría al guerrero más potente. Como el ir a echarle un exorcismo a una niña que vive en aquella casa en lo alto de la montaña y que es un puntito en el horizonte. Esto  puede conducir a una partida de una tarde. Y no tiene por que ser un paseo, quizás necesite matar unos cuantos bichos sirvientes del demonio que posee a la niña o a cualquier oso hambriento que pasara por allí. Para cumplir este servicio a su dios un clérigo debería ser capaz de llegar hasta la niña en un tiempo no excesivo y con fuerzas y partes de su cuerpo suficientes para celebrar el ritual necesario o combatir al demonio por el método tradicional de matarlo antes de que le mate. El tema de los posibles encuentros en el camino se podría resolver con algo de armamento y habilidad para su manejo o algún compañero más versado en el arte del combate. Pero también está el tema de  recorrer el camino a una velocidad aceptable, a caballo mejor que andando. Y más peros, la montaña hay que subirla, claro. Teóricamente un fanático es capaz de hacer cosas que la gente razonable no hace y creo que los clérigos deben tener un cierto nivel de fanatismo y autodisciplina.

El poder del mago (I)

Era un pj normal. Un poco canijo. Su jugador vio algo en su mirada, tenía un cierto brillo. Sus ojos miraban de forma inteligente. Por otro lado habría que decir que tenía cierto talento para encender fogatas al acampar. El master le puso una mano en el hombro al jugador y le sugirió: “Pongamosle unas túnicas al chico, haber que hace”.

Diría que hay unos 3 tipos de magia en los juegos de rol. La procedente de un dios o culto, la que maneja algún tipo de poder o energía y la que se basa en invocar. Creo que son los tipos en los que se engloban todos los demás tipos. En la divina se incluirían todos los tipos en los que se adora algo: dioses, elementos de la naturaleza, animal concreto, montaña, etc. Este tipo de magia la practican los clérigos, sacerdotes, druidas, animistas, etc y ya hablaré de ello. Los magos suelen manipular la energía para producir una efecto deseado. Tiene muchos tipos, variantes, escuela, ordenes, etc. Y también está la hechicería, basada en hacer pócimas, invocar demonios y bichos en general. La cual yo siempre habría incluido entre los magos hasta que salió la tercera edición del D&D, después de lo cual seguí pensando que eran magos. Mi pensamiento provenía seguramente de mis tiempos de Stormbringer, cuando toda posibilidad de magia provenía de la invocación de algún demonio, elemental o cosa y la magia era practicada por hechiceros. Después salió Elric con sus hechizos, lo cual me condujo al mismísimo caos. Estos conceptos son míos personales o simples opiniones, al fin y al cabo muchos nombres de profesiones proceden de malas traducciones. Recuerdo haber llevado un brujo en MERP, otro tipo de mago con sus listas de magia. Da igual como se llame la profesión, la magia es magia y un mago es un mago. Aunque debo añadir que en cierto tipos de juegos la hechicería podría considerarse divina.

La profesión de mago creo que es la que más variantes proporciona. Y por la cuestión de que los magos suelen ser gente inteligente y algunos hasta sabios, la que más juego da al juego. Un grupo de guerreros resolvería cualquier acertijo o situación a base de golpes dirigidos por el más inteligente o experto, difícilmente se discutiría más de una opción, sería más bien una cuestión marcial. En grupos con un mago hay mínimo una opinión u opción, con más de un mago crecen la posibilidades de opiniones y opciones. Las opciones se pueden multiplicar aunque sólo haya guerreros, los distintos roles de cada personaje pueden añadir salsa a las decisiones. Naturalmente me refiero al roleo de los magos como personas inteligentes con opiniones propias y no sólo como herramientas de lanzar bolas de fuego. Dentro de la profesión de mago te puedes encontrar invocadores, ilusionistas, hechiceros, brujos, elementales, etc. Cada uno de una escuela distinta y con una visión de como resolver las cosas. Unos se teleportarían para atravesar la puerta mágica, otros usarían un simple conjuro para abrirla y algún otro la reventaría con una bola de fuego. Seguramente habría quien sugiriera el ignorar la puerta e ir por otro sitio. Lo que no hay que hacer es cometer el error de querer poder hacerlo todo, tener todo el poder o todos los hechizos. Si llevas un mago de fuego, potencia el fuego, no hagas un mago que domine perfectamente todos los elementos, ya se sabe el refrán: “Aprendiz de mucho, maestro de nada”. Si quieres llevar un ilusionista no pretendas encantar armaduras. También se puede ser especialista en un tipo de magia y tener algún hechizo o lista de apoyo, el hechizo de caída de pluma siempre viene bien.

Con decir que hay más variedad no me refiero al hecho de que según la escuela se vista al mago de una forma o de otra, esto son cuestiones del rol del personaje. De hecho estoy convencido de que los clérigos y sacerdotes ganan por mucho a los magos en ropas, rangos y cultos. Sobretodo porque un mago se pasa la vida quemándose las pestañas en los libros, da igual su alineamiento, lo que le importa de verdad es el poder de su magia, mientras que los clérigos buscan el curar, proteger a los débiles, combatir al mal o combatir al bien. Al fin y al cabo combatir y eliminar para cumplir con los deseos de su dios o los suyos propios. Unos de una forma más política y otros a base de plegarias. Los ladrones y los guerreros no suelen ofrecer mucha variedad, sólo equipamiento, rango social y especializaciones. Da igual el juego, los magos casi siempre llenan muchas más hojas en los manuales de los juegos con sus listas de hechizos, separadas por escuelas o tipos, en esto sólo les alcanzan a veces los clérigos.

La senda del guerrero (y II)

Los guerreros no son sólo musculo y muerte. También son capaces de comer, normalmente más que el resto. Pero no todo es muerte y comida para el guerrero, también está el dormir. Aunque los hay que persiguen el secreto del acero. Otros intentan sobrevivir milagrosamente mientras rescatan a la doncella en apuros o lo mayoría de las veces al mago en apuros. Pero la verdad más grande sobre los guerreros es que solos no son nada. Necesitan compañeros de armas o simples acompañantes que narren sus hazañas.

Además de los dicho en la anterior entrega, los guerreros también tienen que ser capaces de combatir en equipo y saber como funciona para después ser capaz de dirigir equipos. Un guerrero es peligroso, dos guerreros son más peligrosos y cuantos más guerreros más peligro se genera. Pero no es una cuestión de número siempre, la colocación en el campo de batalla, armamento idóneo, etc. No me estoy refiriendo únicamente a que un general(guerrero de nivel alto) tenga que ser listo. Tiene que saber que si coloca a cierto soldado al lado de ese otro que le odia, podría no ser bueno para ganar la batalla. O donde poner los arqueros o las catapultas. ¿Mejor hacer un flanqueo con la caballería o usarla para atacar frontalmente?. Siempre se puede leer “El arte de la guerra” de Sun Tzu o ver películas como Braveheart o Gladiator, donde las estrategias se ven claras, pero no nos pasemos, que esto es un juego. Un pj no suele ver películas y aunque el jugador sepa lo que hay que hacer, su personaje no tiene por que ser capaz de hacerlo, aunque el master puede permitir una tirada de inteligencia para ver si el personaje sabe lo que hay que hacer.

Por supuesto, si el jugador no es muy interpretativo quizás no haga falta pensarlo tanto, todo depende de lo que se quiera complicar la campaña o vida de los personajes. Un guerrero mata-mata siempre viene bien. Si el grupo resuelve junto todo lo que le echen, recorriendo el mundo, no hace falta salirse de los tópicos. Al fin y al cabo los juegos de rol son para pasar el rato divirtiéndose, un guerrero que mata en un grupo equilibrado y que hace su papel bien, no necesita más. Al coger experiencia se puede ir corrigiendo el personaje dentro de lo razonable subiendo no sólo habilidades también las características en los juegos que lo permitan.

Hay otra cuestión. Es la eterna y típica discusión sobre ¿que es más fuerte, un guerrero o un mago?. Esto depende del juego. En D&D los guerreros son más potentes que los magos a niveles bajos, pero cuando se sube, eso cambia. La capacidad de un guerrero tiene que completarse con equipo de calidad o mágico y socialmente hablando, el poder político e influencias por la posición del pj. Pero los magos también ascienden socialmente, por lo que el ser mejor el uno que el otro se resuelve por la capacidad combativa y los magos también necesitan equipo, pero a niveles altos pueden ser muy resolutivos por sus propios medios. En otros juegos como Elric o Stormbringer pueden salir buenos guerreros con bastante potencia mágica y viceversa. Pero hay que tener en cuenta que mientras los guerreros tienen profesiones con pocas variaciones, casi siempre interpretativas o de estilo, los magos pueden pertenecer a muchas variedades de escuelas, esferas, ordenes, etc.

Pero de los magos ya hablaré en otro momento.

La senda del guerrero (I)

Me hubiera gustado llamar a este post “El corazón del guerrero” pero ya estaba cogido, es el nombre de una película española sobre juegos de rol. Aunque con algún que otro desafortunado tópico. Todo el mundo cree que los guerreros son fáciles de llevar, que no tienen complicación. Voy a demostrar lo contrario. Ya me gustaría a mi ver a algún mago intentando afilar una espada bastarda sin cortarse o quitando las manchas de sangre de sus túnicas.

Hay demasiados tópicos o reglas para los guerreros, como que no tienen que ser inteligentes y otros.  A los guerreros hay que ponerles las tiradas para determinar las características del personaje más altas a la fuerza, constitución y destreza o agilidad. Dependiendo del juego, claro está. Esta regla universal está bien hasta que intentas explicarles a tus compañeros de grupo la estrategia a seguir en el próximo combate y el master te pide que lo rolees teniendo en cuenta tu inteligencia de 6 o 7, por ejemplo. Ya dije una vez algo sobre que los pj que no tenían unas características sobresalientes determinadas. La cuestión es que un guerrero no es sólo una máquina de matar, los hay que son sensibles y hasta inteligentes. La experiencia por ejemplo, en la vida real lo que se aprende depende de la inteligencia y otras aptitudes, se aprende a fuerza de repetir las cosas pero hay cosas para las que se necesita ser capaz de entender lo que se ha hecho. En los juegos de rol se sube de nivel o se suben las habilidades con la experiencia, a base de matar bichos, resolver situación, lanzar hechizos, etc. Un guerrero consigue puntos de experiencia o marca habilidades para subirlas. Y esto lo consigue porque mata enemigos y poco más. Conforme va avanzando el pj adquiere prestigio, posición, etc. Yo no podría explicar que mi guerrero incapaz de hacer la “o” con un canuto llegara a capitán de la guardia o defensor del reino, necesitaría un cierto nivel de inteligencia, carisma, etc. Es cuestión de equilibrar las características. La fuerza y la constitución no lo son todo.

Siempre he tenido dos películas como explicación de los dos extremos en los que puede estar el guerrero típico, Conan el bárbaro y Excalibur. Conan era el típico guerrero en sus principios. Fuerte, con un taparrabos y una espada (creo que era bastarda). Arturo (rey de profesión), es un guerrero subido, quizás con algo de enchufe, a lo más alto que puede aspirar un guerrero. No todos llegan a rey, con la armadura más potente que se encuentre y con soldados bajo su mando. En el caso de Conan, teniendo en cuenta el número limitado de frases que dice a lo largo de la película, es una máquina de matar y poco más. Si fuera su master no hubiera pasado de sargento de la guardia o líder de una banda de matones, un guerrero con fuerza sin mucho más. Arturo en cambio demuestra que sin ser el más fuerte físicamente es capaz de adaptarse, siendo un simple escudero, a la situación y a no cometer los errores que le hubieran impedido llegar a rey, su padre en cambio si que cometió algunos de esos errores. Esto demuestra que algo de inteligencia y carisma tenía, la sabiduría la dejaba para Merlín. Los dos personajes avanzan y suben niveles pero dudo mucho que Conan llegara a rey, como decían al final de la película.

Los guerreros cumplen sus objetivos mejor cuanto más fuertes son. La explicación es simple. Cuanto más fuerte se es más fuerte es el golpe y más vida se quita lo que conduce a la muerte del enemigo. Un guerrero tiene que aguantar los golpes que encaje de su adversario, no siempre se consigue el vencer al rival a base de darle golpes fuertes. Ser capaz de dar un golpe es muy necesario, para eso está la destreza, pero también el que no te golpeen. Saber moverse, ser rápido. También saber moverse con la armadura(cada vez más pesada) y ser rápido(con la misma armadura). Hay que saber que un arma mata cuando pincha y también cuando corta pero también se puede querer dejar inconsciente(para interrogar), desarmar(no se quiere hacer daño), hacer maniobras de despiste, emboscar, buscar la forma de huir o saber hacer técnicas precisas. Desde luego la inteligencia ayuda. El ser carismático es algo que no ayuda al combate propio, pero si al hecho de tener que combatir o tener suficientes aliados. Hay que ser equilibrado pero tampoco hay que pasarse de la raya.

Jugadores encasillados

El termino encasillar se suele asociar a actores, sobretodo. Galanes, humoristas, acción, etc. La verdad es que el encasillamiento no es cosa sólo de actores y no lo quiero plantear como un problema. Los que jugamos a rol sabemos de lo difícil que es desencasillarse. No siempre porque se espere un determinado tipo de personaje de ti, es más una cuestión de coherencia de grupo. Pero no es un problema, como he dicho antes. Hay muchos jugadores que se lo buscan con ganas. Sin ir más lejos, yo mismo, especializado en guerreros. Cuando no he llevado guerreros he llevado multiclases con un toque de fuerza y sangre. Mis magos berzerkers no suelen durar mucho. Lo mio me costo salir de ese encasillamiento, aunque los que me conocen dirán que estoy mintiendo como un bellaco… pero ahora que recuerdo, aquel kender que llevé hace algunos años podía provocar violencia, casi siempre sobre él.

Lo que suele pasar en un grupo equilibrado, es el hecho de que cuando muere un pj el jugador que lo lleva quiere jugar en cuanto lo permita la situación y el master. La decisión que se suele tomar es la de llevar un pj similar o de la misma profesión que el fallecido, para no descompensar ni al grupo ni la historia. En este caso el quedarse encasillado puede ocurrir si el grupo o la campaña dura mucho en tiempo real. Hay que reconocer que es difícil. Si un grupo dura 5 años puede ser porque se ha jugado poco con él y al estar con un pj determinado de forma esporádica, de encasillamiento nada.

El autentico problema de encasillamiento se produce si cuando se forman grupos se deja elegir primero siempre al mismo jugador el tipo de pj o profesión.  O se asume, por ejemplo, que el mago ya está cogido y me queda coger ladrón o guerrero. He jugado con jugadores que no sabían llevar otra cosa que magos, lo que explicaría mi predilección por los guerreros. Y sin embargo otros han variado lo que han podido o lo que les han dejado. Esto es cuestión del master, para eso dirige. Si permites que un jugador acapare un tipo de pj y lo demás no puedan acceder a ese tipo de pj por el motivo que sea, tendrás jugadores aburridos o cansados de la situación. Lo que conduce a no tener grupo. Por ello no hay que abusar del simple favoritismo o la excusa de la cercanía (geográfica, normalmente). Quizás por esto me gustaba el Stormbringer, lo normal era tener magia de algún tipo y casi todos tenían habilidades para combatir. Lo fácil que era montar una carnicerí­a. No había ninguna excusa para que cualquier jugador no se cogiera el tipo de pj que quisiera, la diferencia estaba en la forma de llevarlo y en lo que durara vivo.

También está el tipo de jugador al que no le gusta repetir, imposible de encasillar. Aunque cuando acaba todas las profesiones ya no se le ve el pelo. Y por supuesto, todos tenemos épocas en las que queremos llevar únicamente un tipo de pj o en las que no queremos llevar ese tipo concreto. Esta desgana se suele producir después de haberse quedado encasillado o haber llevado el mismo pj durante mucho tiempo.

El compañero inseparable del personaje

Era una típica escena de taberna cuando un humano con pinta de guerrero curtido en mil batallas, de nivel 20, 30 o vete tú a saber, armado hasta los dientes. Empezó a gritarle a una enigmática y esbelta figura cubierta por una capa negra con extraños bordados en plata. De su rostro oculto por la capucha de la capa sólo se podían apreciar dos extraños puntos luminosos rojos como la sangre. La extraña presencia estaba parada delante del guerrero y no apartaba su mirada. Y entonces el guerrero le espetó: ¡¡Montaré en Cólera como no te apartes de mí!! … Pasaron unos tensos segundo de tenso silencio en la taberna. Después ocurrió lo que tenía que pasar, el guerrero salió apresuradamente de la taberna, montó en su caballo “Cólera” y se fue.

Todos hemos tenido algún animal o bicho de compañero de fatigas alguna vez. Aunque sólo fuera el caballo de monta o la mula para llevar la carga. El problema principal que suele ocurrir en las partidas es el contexto en el que meter a nuestra mascota. Cuantas veces me habrá pasado que mi pj era pobre y no tenía caballo mientras los demás del grupo si y querrían ir más deprisa por el camino. O cuando por fin juntas suficiente dinero para comprarte un caballo los demás no tienen y hay que ir al paso de los que van andando. Lo más típico es la situación en la que la aventura lleva al grupo por una montaña o terreno abrupto, ¿qué haces con ese animal que has criado desde que nació en la granja de tus padres y has alimentado con tus propias manos desde siempre? No pasa nada si tú caballo es un dato en la hoja de personaje sin nombre y sin relevancia para el pj. Hay que calibrar las situaciones y no me refiero sólo al jugador, también depende del master, que es quién plantea las situaciones al fin y al cabo.  Si resulta que un personaje tiene que decidir entre rescatar a la princesa con la que se va a casar y heredar el reino o su querido jamelgo, no siempre se termina siendo rey.

No quiero centrarme en el caballo. También se pueden tener un familiar o cualquier otro bicho de compañero inseparable. Hay cierta frase en la sección de frases épicas sobre el cuervo de cierto dunadán, aquello fue más bien un olvido tonto, pero era importante para el pj. Muchas veces se menosprecian estos detalles pero pueden darle mucho juego a la interpretación y roleo del pj. Hace años tuve un paladín, en Krynn y D&D segunda edición. Había tenido caballos de monta o de guerra en otras partidas y pj’s, pero al animal que me refiero era un caballo de guerra criado con el pj desde que era joven y además eran los dos únicos supervivientes de un pueblo saqueado, todo incluido en la historia introductoria del pj. Ocurrió lo inevitable, un asalto al campamento de noche y el robo de uno de los caballos al azar entre los del grupo. Adivinar lo que pasó, se llevaron el único caballo del grupo que pertenecía a la historia de un personaje y su rol. Recordar masters, antes de quitarle un animal a un pj pensar en la brasa que puede daros el jugador con el tema. Era una situación complicada, llevaba un paladín del bien y tenía que hacer el bien, pero también quería perseguir a los malos hasta el final y recuperar el caballo.

A veces las mascotas no son sólo parte del rol, también son útiles. Entrenar a un lobo para combatir, un demonio sirviente o un familiar con hechizos memorizados. Sin duda es una buena opción para darle color a las partidas que creo se usa poco en general. ¿Que sería de Minsc si Bubú no atacará a los ojos en los combates?

Y para terminar sólo quiero decir una cosa. No soy rencoroso pero quiero mi caballo (que no me acuerdo como se llamaba).