Mi primera batallita de la antigüedad

Quiero iniciar una nueva sección en la que espero ir poniendo hechos sorprendentes ocurridos en este universo hace mucho, mucho tiempo y otros ocurridos hace poco. Algunos de estos hechos serán batallas épicas, otros serán cosas graciosas y el resto serán autenticas cagadas (de estas habrá muchas).

Hace mucho tiempo, en esta misma galaxia. En mis comienzos cuando no sabía lo que era el rol y jugaba a juegos de ordenador que por aquel entonces no tenían la categoría de videojuegos, aunque vistos los medios que había, tenían calidad y mérito. Yo ya había jugado a juegos en Amstrad CPC como el Drakkhen, que creo era lo más sonaba a rol. Pero sin ninguna duda el primer juego de rol al que jugué con conciencia de que era de rol fue el Moria, ya en pc. Como seguro que más de uno no sabe de que estoy hablando paso a contar de que va esto.

Moria era un juego en el que se podía llevar casi cualquier raza típica de los mundos roleros, cualquier profesión típica y ambos sexos. Aquí pongo una captura de los atributos de un pj cualquiera:

Moria - Atributos Pj

El juego consistía en recorrer las profundidades de Moria hasta encontrar al Balrog, para matarlo a ser posible antes de que te matara. El pj empezaba en el pueblo donde podía equiparse.

Moria - Pj en pueblo

Vuestra vista no os engaña, el pueblo está hecho con “#”, esa “p” que sale es un humano, y ese “@” es el pj. Creo que se me había olvidado… este juego estaba hecho únicamente con caracteres ASCII.

Moria - Pj perdido

Y aquí un medio-troll guerrero cualquiera perdido en las profundidades de Moria.

Todo esto me trae recuerdos de aquellas interminables horas matando “w” que no paraban de multiplicarse, o esos “c” que como se movían los condenados. Huyendo de “C” (cubos de gelatina gigantes), “d” (dragones muy jóvenes o muy viejos), o peor “D” (dragones en buen estado) o peor todavía cuando llegabas a por la “B” (el Balrog) y lo de huir era imposible porque el bicho en cuestión se teleportaba, era invisible y te pegaba unas guantadas que para que contar.

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